Siervo de Dios DIEGO HERNÁNDEZ GONZÁLEZ Sacerdote diocesano
Siervo de DiosDIEGO HERNÁNDEZ GONZÁLEZSacerdote diocesano

“CONQUISTA”

Periódico de la Juventud de Acción Católica de la Diócesis de Cartagena (Murcia)

Nº 56 – Febrero de 1950

 

 

Carísimos en Cristo: Un hermano tuyo en el apostolado me ha suplicado, que te escriba algunas cartas sobre VIDA INTERIOR, y DIRECCIÓN ESPIRITUAL.

 

Ya sabes que la oración del Año Santo, que tú rezas todos los días, pide que sea éste el año de la vida interior. Sin duda, estos deseos del Santo Padre te han movido a pedirme estas cartas.

 

Me dice que te vendrían muy bien.

 

No lo dudo. Pero, ¿qué puedo yo decirte que no encuentres en el "Alma de todo, apostolado”, de Chautard; en la "Vida Interior", de Tissot; en "Vive tu vida", de Arami... en el Santo Evangelio?

 

Y es que me han conocido el flaco: el cariño que te tengo. Confiado, pues, en ese amor, reflejo, según creo y pido a Dios, de su santo amor, tomo la pluma para escribirte.

 

Y sin más preámbulos, vamos al grano.

 

¿No te parecen una redundancia estas dos palabras? : VIDA INTERIOR.

 

Si es vida ha de consistir en un movimiento de dentro a fuera.

 

Si es ajetreo o agitación externa, no es vida. Mucho es el ruido y movimiento vertiginoso de la máquina del tren, pero no me digas que vive.

 

Por eso es preciso decir, cuando se habla con jóvenes, vida e interior, porque tenéis este peligro: creer que tiene más vida espiritual un joven o un Centro, según el mayor ajetreo y más crecido número y resonancia de actividades.

 

Por ignorancia a veces, y por pereza casi siempre, muchos buscan en la vida espiritual, como en los  otros órdenes de la vida, emociones sentimentales. La vida de sentidos es más fácil. Lo que no se ve, o lo ve sólo Dios, no agrada.

 

Te cuesta menos trabajar dos horas en preparar una función de teatro, un acto de propaganda, o despachar la correspondencia; en fin, organizar algo externo, que pasarte media hora ante el Sagrario en plena actividad. ¿No o así?

 

San Pablo retrata a los tales en la 2ª a Tim. 3, 5...”tiene cierta compostura de piedad, mas han renegado de su verdad y eficacia”.

El artículo 5º de los cuatro Reglamentos Generales de Ramas, te urge esta obligación: “La Obra sobrenatural en que está empeñada la Acción Católica exige de todos los socios, como condición de éxito, vida Interior sobrenatural.

 

Por tanto, no es una cuestión baladí para ti.

 

Pero, si no la conoces ¿cómo la vas a pedir y procurar con todas tus fuerzas? Por eso, con sencillez, quiero recordarte algunos, puntos que en otras ocasiones habrás estudiado.

 

Tú, joven, tienes dos vidas: la vida natural por la que te deslizas en el mismo plano, que los demás seres de la creación visible, si bien superior a todos por tu alma, y la vida sobrenatural, que, como expresa la misma palabra, te eleva sobre el mundo, y te coloca en el mismo plano de los ángeles.

 

Somos ángeles terrenos ¿Has meditado esto ...?

 

No podíamos, por tanto, los hombres exigir a Dios vivir tan elevados.

           

Nos comunicó su misma VIDA "porque quiso".

 

¡Y que los hombres la despreciamos y la perdamos por un vil placer de la tierra... !

 

Con un ejemplo te aclararé esto mejor.

 

            Pedro es un criado del rey ‑ Como tal viste y come. ‑ Vive en los sótanos de palacio.  Ni  siquiera ve al rey. De herencia, ni hablar. Pero un día este buenísimo rey, que solamente tenía un hijo, se enamoró de Pedro.  Le llama y le adopta por hijo.  Le viste traje real y lo destina a vivir en el mismo piso de su hijo, que es el suyo. Le sienta a su mesa; le da entrada libre en todos sus salones – Le hace sabedor de sus más íntimos secretos. – Y por último, le constituye coheredero con su hijo.

 

¿Verdad que esta nueva vida es sobrenatural a Pedro? Lo natural, y debía estar muy agradecido, era servir al rey en los sótanos de palacio.

 

¡Pero sentarse a la mesa del rey...!

 

"Ved qué amor tan grande nos ha tenido el Padre, que nos llamemos y seamos hijos de Dios". 1.º Jo. 3, 1.

 

Criados éramos de Dios por naturaleza, pero ahora somos hijos suyos por gracia.

 

Al llamarnos de los sótanos, pues eso es el mundo comparado con el cielo, a su mismo piso y salones reales, que es verle y gozarle cara a cara, nos puso un vestido interno, pegado al alma, de un modo permanente: LA GRACIA. – Esta es la señal de su adopción: “Recibisteis espíritu de filiación adoptiva, con el cual clamamos: ¡Abba! ¡Padre! Rom. 8,15.

 

LA GRACIA "nos ha dado potestad de hacernos hijos de Dios". Jo. 1, 12.

 

LA GRACIA es el principio vital de tu VIDA INTERIOR.

 

Es el alma de tu alma.

 

Sin el alma tu cuerpo está muerto.

 

Si no vives en GRACIA estás muerto para Dios. – En ti no existe la VIDA INTERIOR.

 

Considera, joven, cuál es tu desgracia si vives en pecado. Un muerto ambulante.

 

Y tu Centro, si no vivís, en gracia, es un cementerio.

 

Ya no te quiero cansar más. – Hasta otra.

 

Con la alegría de poder ayudarte a VIVIR, se encomienda en tus oraciones tu affmo. en Jesús.

 

Diego Hernández

 

 “CONQUISTA”

Periódico de la Juventud de Acción Católica de la Diócesis de Cartagena (Murcia)

Marzo de 1950

 

 

            Carísimo en Cristo:

 

            En mi anterior te decía poco más o menos que los Centros de A. C, estarán muertos mientras un número considerable de socios no viva en gracia de Dios.

 

Pero en esta voy a dar un paso más. No quiero que te contentes con una vida lánguida, para el cuerpo, deseamos robustez y exhuberancia. Para el alma buscamos tan solo no estar muertos. A este propósito dice el Beato Juan de Ávila. Trat. 17 del S. Sacramento : “Porque no se ha de contentar el cristiano con tener una vida tan flaca y enferma, que no tenga más de vida que no está muerto del todo. Vivo está uno que está desahuciado de los médicos, y oleado por el sacerdote; más no creo que os contentéis con tener una vida tan cercana a la muerte, y vida de que tan poco gozáis.

 

            Si, querido joven, hacen falta en cada Centro tres jóvenes que aspiren a santos que se muevan por nuestras calles, que estudien en Universidades y trabajen en nuestros campos. ¿Empresa difícil? No lo creas. Todo está en cumplir los Mandamientos con toda perfección. En una palabra, pórtate con Dios como lo que eres, un hijo y no un esclavo. Con un ejemplo te aclararé la diferencia que va de hijo a esclavo. A ti, joven estudiante, te ha prometido tu padre no castigarte si no te suspenden. Si aspiras solo a que no te castigue, obras como un esclavo. Sin embargo un buen hijo y un buen estudiante no se resigna a un miserable aprobado, sino que se esfuerza por llegar al sobresaliente ¿Entendido? Pues aspirar a santo es trabajar el sobresaliente en la virtud. ¿Que cuesta? Pero ya vendrá el veraneo del ciclo para descansar.

 

Para que seas santo vino Jesús a la tierra: “Yo he venido para que tengan vida y la tengan en más abundancia”. Juan, 10 – 10. Abundancia de vida es santidad.

 

Pío XII en la oración del Año Santo pide que sea para ti un año no solo de purificación sino de santificación.

 

La Acción Católica te lo exige. Decía Pío XI: “Nadie podrá ser apóstol si no es eximio por sus virtudes de cristiano”. Eximio en virtud equivale a santo.

 

Sin embargo los cristianos de hoy día, en el mejor de los casos, no hacemos más que resistir, pero nada de “hacer contra nuestra sensualidad y contra nuestro amor casual y mundano”. De “obligaciones de mayor estima y momento", ni hablar. Así no se alcanza la santidad.

Dios se merece algo más que no blasfemarle. La santificación de las Fiestas exige algo más que "oír" la Santa Misa. Jesús en el Sagrario te quiere ver todos los días, y no cada mes, como vienes haciéndolo. Las almas, sangre de Cristo, merecen mayor abnegación y sacrificio.

 

Recuerda, tú que crees tenerlo todo hecho, aquella frase del Papa la noche de la Peregrinación a Santiago: “Adelante con vuestra venera y vuestro bordón, que hay mucho que peregrinar hasta dar todo el corazón a Dios y todas las almas a Jesucristo”.

 

Te lo repito: “Todos y Todas”.

 

Hasta la próxima. Tuyo affmo. en Cristo.

 

Diego Hernández.

 

 

 “CONQUISTA”

Periódico de la Juventud de Acción Católica de la Diócesis de Cartagena (Murcia)

Abril de 1950

 

 

 

Carísimo en Cristo: Enterado de que el Consejo Diocesano va a emprender la Segunda Ruta Misionera de la Virgen de Fátima, te dedico estas letras para templar tu espíritu en el amor a la Madre.

 

A primera vista creerás que no existe nexo entre esta carta y las anteriores. Pero sí, mucho. Hablar de la vida de los hombres, aún sobrenatural, y no pensar en una madre, es una aberración herética. ¡Qué pena da ver hijos sin madre! Y sin son pequeños, se parte el corazón. ¿Quién los alimentará, protegerá de los peligros? ¿Quién les hará reír? ¿En qué regazo podrán descansar seguros?   ¿Quién se preocupará de su porvenir?

 

Joven, me da pena verte sin madre. Y tan pequeñito que eres en la vida espiritual. ¿No la conoces, o es que no haces caso de ella?

 

La Virgen es tu Madre, con mayúscula. La mujer que te dio la vida del cuerpo es también tu madre, pero con minúscula. En una palabra, es más Madre tuya la Virgen que tu madre terrena. Esta te dio una vida que durará pocos años. La que te dio María es eterna. La gracia es semilla de la gloria.

 

Ni estas letras son un tratado de Mariología, ni es mi intento convencerte de lo que sé que crees, sino animarte a vivirlo, hacer de tus ideas realidades de tu corazón, convertir tu fe en amor. Mi propósito es solamente soplar sobre esas cenizas de olvido o ignorancia y avivar más la brasa de tu amor a María.

 

Con el tiempo volveremos sobre el tema, porque la influencia de María en la vida espiritual es decisiva. Hoy quiero tan solo clavarte en el corazón una de las últimas palabras de Jesús en la Cruz a tu Patrono S. Juan: «Ahí tienes a tu Madre. Y desde aquel punto la tuvo consigo en su casa». Jo. 19, 27.

 

Esas palabras encierran el fundamento de tu amor filial a María, y el modo de portarte, con Ella.

 

Jesús vio en S. Juan a todos los hombres, pero especialmente a los jóvenes de A. C, unidos más, íntimamente con el Apóstol. Por tanto, la característica del joven de A. C. ha de ser esta: «tener a María en su casa», María es más tuya que de los demás. Trátala como Juan el Apóstol. Tú eres apóstol. Ella es Reina de los apóstoles. Llévatela a tu casa, por la gracia primero ¿Cómo vas a tener a la sin pecado entre suciedades de pecado? Llévatela con el afecto y con un corazón completamente rendido. Siente la necesidad que tienes de su alimento, de sus avisos y enseñanzas. «Si la ira, o la avaricia, o el deleite de la carne sacude lo navecilla de tu alma, mira a María», te diré con S. Bernardo. Si no te sientes con fuerzas para cumplir los buenos propósitos, di con S. Gabriel de la Dolorosa: «Cómo, ¿y no querrás vencerte por amor a María? »

 

No haces bastante con rezarle tres Ave Marías o el Rosario. Aún es poco. Dar un beso a la Madre, o pasar un rato junto a ella es bueno, pero no lo es todo. Quiero que hagas como tu Patrono Juan: Llevártela a tu casa y vivir con Ella, en Ella, por Ella y para Ella.

 

Y con esto termino, amado joven. Todavía me espeluzno cuando recuerdo mí etapa en la Ruta pasada. Vamos, lo inexplicable. Tú lo sabes. Cuatro compañeros tuyos, locos por María, corren la aventura de salir contra todas las prudencias humanas a pasear en triunfo a su Madre. Llegan a los pueblos, dan cuatro gritos, y los pueblos se levantan con las autoridades a la cabeza a recibir a cuatro «calaveras» de la Virgen.

 

¡Para las obras de Dios estorban las prudencias de los hombres!. Agradecido.

 

Tuyo afmo. en Cristo

Diego Hernández.


 

“CONQUISTA”

Periódico de la Juventud de Acción Católica de la Diócesis de Cartagena (Murcia)

Nº 59 MAYO – JUNIO DE 1950

 

 

 

La Virgen ha pasado... ¿Y ahora que?

 

Carísimo en Cristo: Ha terminado la II Ruta Misionera de la Virgen de Fátima. Tus hermanos los Jóvenes de Acción Católica han puesto de manifiesto nuevamente su amor, hasta la locura, por la Virgen y su espíritu apostólico.

 

«Pasó haciendo el bien» y «mil gracias derramando»

 

Nos hemos convencido aún más de que quien sale a misionar con la Virgen triunfa. De todo se preocupa, y todo lo hace Ella. Mueve las masas, excita y entusiasma a las gentes cachazudas de los campos, reúne en los bares o tabernas, en los teatros o en las sacristías a jóvenes de distintos sexos, hombres y mujeres, para que uno de sus voceros (o “fatimeros”) les hable sobre la reforma de costumbres y estimule a constituir los distintos Centros de Acción Católica, y rinde a los pies del confesor a las almas alejadas de su Hijo. En fin, querido joven, mil gracias derramó te lo aseguro. Lo que vimos atestiguamos.

 

¿Y AHORA, QUÉ ? ¿Ha dejado huella en ti su paso? Dice San Agustín: "Temo el paso de Jesús”. Pero yo temo todavía más el paso de María, si en ti no ha dejado rastro. Me das pena tú y tu parroquia, si no habéis quedado prendados “prendados de su hermosura”.

 

No ha salido Ella, ni tus hermanos los Jóvenes a recoger aplausos y entusiasmos que, como pompas de jabón, se deshacen cuando vuelve la calma. No. La Ruta no es deportista, sino Misionera. Misionera de Dios es la Virgen. Misioneros de la Virgen son los Jóvenes. Y el sermón que te ha predicado Ella es el mismo que predicó sobre la encina, púlpito mundial para esta humanidad de espaldas a Dios.

 

SERMON DE PENITENCIA. Te recuerdo lo que escuchaste de los labios resecos de aquel joven, plantado sobre el camino ante la Virgen como un micrófono, cubierto de polvo y desgreñado. Lamentos desgarradores hicieron tus oídos y tu corazón, pidiéndote penitencia y reparación. ¿Y ahora, qué? Anda, busca a otros jóvenes, aunque sean pocos no importa, y montad LA GUARDIA DE LA VIRGEN, no con fusiles, sino con cilicios, ayunos, mortificaciones, privaciones y penitencias, a estilo de los tres videntes de Fátima. Las condiciones para pertenecer a esta asociación son: vida de gracia y hacer mortificaciones diarias por los pobres pecadores, “pues van muchos al infierno, porque no hay quien ruegue por ellos”, según dijo la Virgen de Fátima. En esta asociación no se maneja el dinero ni los recibos.

 

SERMON SOBRE LA ORACIÓN. La Virgen paseó el Rosario pendiente de sus manos por todos los pueblos.

 

¿Y ahora, qué? Pues a rezar el Rosario todos los días. Y si es de rodillas, mejor.

 

Esa GUARDIA DE LA VIRGEN ¿no podría rezar las tres partes del Rosario? Probad.

 

SERMON SOBRE EL CORAZON INMACULADO DE MARÍA. Este es el último cartucho que se juega el cielo para conquistar la tierra. Es la barquilla, coronada de rosas, fuera de la cual no hay salvación.

 

Da a conocer este refugio para los pecadores, este ascensor para las almas aprovechadas, este tálamo florido, del Esposo para las almas justas. Propaga la devoción de los cinco, Primeros Sábados de mes.

 

SERMÓN SOBRE ACCIÓN CATÓLICA. No sé, querido joven, cómo después de ver a la Virgen correr por los caminos pedregosos y carreteras perdidas en busca de las almas, después de verla llegar a ti cubierta de polvo, “cansada del camino”; no sé, digo, cómo te cruzas de brazos y no te interesas por el bien espiritual de tus hermanos. No sé cómo no trabajas por reunir ese grupito de jóvenes que acudieron contigo a la sacristía, y constituís el Centro de A. C. No sé cómo descansas mientras no veas a todos los jóvenes de tu pueblo encuadrados en las filas de tu Centro.

 

            ¿Y AHORA, QUE?  Pues a ser misioneros como nuestra Capitana. Y si la Virgen camina en un “cacharro”, tú puedes ir a pie. Si la Virgen soporta la lluvia, tú no te debes asustar por cuatro gotas. Y sí la Virgen sufre en silencio desvíos e insultos, porque no todo son aplausos, el discípulo no debe ser mayor que su Maestra.

 

Con la esperanza de que una vez más atenderás mis consejos, queda tuyo afmo. en Cristo.

 

Diego Hernández.


 

“CONQUISTA””

Periódico de la Juventud de Acción Católica de la Diócesis de Cartagena (Murcia)

Nº 60 – JULIO 1950

 

 

Consigna: ¡MODESTIA!

 

Carísimo en Cristo: Habrás leído en el "Boletín de Dirigentes" que el Consejo Diocesano no te concede vacaciones. Con todo encarecimiento te recomiendo la sección de Presidencia, tan discreta y orientadora como valiente y apostólica. Estas normas me han relevado del trabajo de aconsejarte sobre este punto.

 

Sin embargo, existe otro peligro tan al rojo vivo para ti, que no puedo menos de advertírtelo y orientarte.

 

Te tengo lástima, joven, créeme. Me das la impresión de una cáscara de nuez en medio de un océano revuelto. ¿Cómo saldrás ileso entre tantos disparos de lujuria? La Virgen te guarde con su manto. Pero, mira, tú también has de poner toda la carne en el asador; y sólo así vencerás»

 

Ya sabes que en este, tiempo del calor, el demonio maneja al otro sexo como quiere, hasta el punto que en sus manos infernales constituye un ejercito peligrosísimo para tu pureza. Nuestro Prelado lo advirtió muy oportunamente: "A la perdición de costumbres contribuye el desvestir femenino, ya que las modas paganizantes de nuestros días, singularmente en el tiempo del calor, imperan con despiadada tiranía en muchas cristianas, que prefieren ir como el diablo quiere, a vestir como Dios y el pudor les manda". Y el Papa de la A. C. decía con toda crudeza: “La indecencia en el vestir, es una verdadera vergüenza para la dignidad, no sólo cristiana, sino aún humana, y sin embargo hay mujeres que pretenden concordarla con la profesión de fe cristiana”.

 

Por tanto, amado joven, a luchar contra este fuerte ataque del enemigo. Y las armas que pongo en tus manos, no hay otras, son la Sagrada Comunión, la devoción a la Virgen y la modestia. De las dos primeras armas te supongo enamorado; la tercera es fruto de las anteriores y de la victoria.

 

Comprende que eres hombre y que aspiras a casarte, y por tanto has de mirar a las mujeres. Pero has de mirar como futuro y posible marido a la posible madre de tus hijos. No mires como un animal el objeto de su placer. Creo que te das cuenta de la diferencia que existe de mirada a mirada. Por tanto, contra ese objeto – a eso se rebaja la mujer impúdica – te recomiendo la modestia en tus ojos. Porque no te los ha dado Dios para mirarlo todo, sino lo que te ayuda a servirle. Es difícil, pero no imposible. Cuando frenas tu mirada no matas tu vigor varonil, sino que pones el bocado a la bestia sobre la que cabalgas para evitar que te estrelle.

 

Escarmienta en la caída de Eva por mirar la hermosura de la manzana; en la de David por recrearse en la belleza de aquella mujer que se bañaba. Y, si tú te descuidas, como a ellos “la muerte subirá a ti por tus ventanas”.

 

Todo está en que seas un valiente, como el B. Domingo Savio, a quien costaba grandes dolores dé cabeza tener a raya sus ojos vivarachos, pero a los quince años escaló los altares. ¿El sí,  y, tú no...?

 

"Miremos – terminaré diciéndote con el B. Ávila – pues cómo miramos, si no queremos pagar llorando lo que pecamos mirando”.

 

Tuyo afmo. en Cristo,

 

Diego Hernández. Pbro.


 “CONQUISTA”

Periódico de la Juventud de Acción Católica de la Diócesis de Cartagena (Murcia)

AGOSTO – SEPTIEMBRE DE 1950

 

 

 

TUS DIVISAS: LA FE

 

Carísimo en Cristo: me alegró mucho la noticia de que marchabas a Roma en la Peregrinación de los Jóvenes de A. C. Bien, pero ¿vas como peregrino o como turista? Reconozco que esta interrogante disyuntiva pone a prueba tu temple de "caballero español y cristiano”, pero eres tan humilde y respetuoso con la Jerarquía que, aunque te cueste un mordisco en la lengua, callarás. Tolérame este ultraje a cambio de las divisas que, para tu viaje, en estas letras te entrego gratis.

 

Comprendo tus preocupaciones materiales por la Peregrinación, pero no sean tantas que ahoguen tu espíritu. Recuerda aquella frase de Jesús:

"Buscad primero el reino de Dios y su justicia, y lo demás se os dará por añadidura”. Que se preocupen los gentiles del autocar magnífico, de los hoteles a todo confort, y dispongan de muchos dólares para dar rienda suelta a los sentidos; vayan a Roma a apacentarse de emociones sentimentales. Tú, sin embargo, contento con el mínimum de “añadidura", a estilo de la Peregrinación a Santiago, busca en Roma mayor robustez de tu espíritu, gracia de Dios e inquebrantable adhesión  a la Iglesia de Cristo.

 

Ten en cuenta que la Peregrinación es un acto y profesión de fe. La fe te arranca de tu Patria; en alas de la fe caminas; y con el bisturí de tu fe, has de rasgar la corteza de personas, monumentos y actos hasta dar con Cristo, sostén de la Roma que contemplarás.

 

“El peregrino, te dijo Pío XII la noche de Compostela, vive de fe, y por esta fe lo deja todo arrastrado por aquella luz que atrae su alma para purificarla”. Tú has de dar un mentís al mundo de hoy, materialista y ateo, con tu espíritu de fe y de sacrificio, y has de proclamar a los cuatro vientos que las divisas legítimas para ver al Papa son la fe.

 

En el Papa ama y venera a Jesús. En la cúpula gigantesca del Vaticano contempla el corazón de la Iglesia, lleno de perdón y volcado, sobre el mundo; y cuando beses la arena del Coliseo protesta que estás dispuesto a verter tu sangre, como tus hermanos mayores, si viniesen tiempos análogos.

 

Aun las riquezas y maravillas del arte en la Iglesia han de ser leña para avivar la llama de tu fe, pues así es la iglesia que milita, como será la que triunfa.

 

Y cuando te enfrentes con el Papa, tu Cristo. dile como San Pedro: “Aunque todos los jóvenes del mundo, escandalizados, te abandonen en las luchas del anticristo, yo no te negaré. En España tienes ríos dé sangre para contener los efectos de la bomba más mortífera inventada por el Maligno contra tu sagrada persona.

 

Ah, y no te olvides de traer para tu  Centro algún recuerdo. Sea éste: espíritu de fe y de sacrificio; vida de piedad y de continuo progreso en vanguardia; adhesión, respeto y amor a la Iglesia; corazón ancho como el mundo. Es el obsequio que a tu regreso pondrá en tus manos S. S. Pío XII.

 

Hasta abrazarte de nuevo, se encomienda  tus oraciones.

 

Tu afmo. en Cristo.

 

Diego Hernández, Pbro.


 “CONQUISTA”

Periódico de la Juventud de Acción Católica de la Diócesis de Cartagena (Murcia)

Nº 62 OCTUBRE DE 1950

 

 

 

¿Tienes Director Espiritual?

 

 

Carísimo en Cristo: Tiempo ha que quiero hablarte de un tema de capital importancia para ti: el Director de conciencia. Es tanto lo que adelantarías en tu formación con esta ayuda, que sin más dilación has de poner en juego todas tus energías en pedirlo y procurarlo.

 

Conozco a chicos de alma grande, de ideales sublimes, y de un espíritu de sacrificio que toca el heroísmo. Sí, existen en los centros. Pero me dan la impresión de un río fuera de madre, de un brioso corcel sin jinete, o de un surtidor que, debiendo subir muy alto, se queda bajo por no estar entubado,

 

Todo esto eres tú, joven, sin Director Espiritual. Por tanto tu primer problema a solucionar en el nuevo curso ha de ser éste.

 

Te es de absoluta necesidad. “El adelantamiento espiritual, dice Tanquerey, es una subida larga por un sendero escarpado y rodeado de precipicios”.  Dime si en estas  condiciones puedes caminar sin un guía experto que te avise; sin faro que alumbre las oscuridades de tu espíritu; sin una voz que te aliente en la pereza y el cansancio. En la vida espiritual, más que en la material, necesitas un padre a quien acudas en demanda de amor y consuelo; te hace falta un médico que prevenga tus enfermedades, y te proporcione la medicina eficaz en las recaídas; y en un verdadero amigo y consejero encontrarás la solución de tus dudas y el paño de tus lágrimas”.

 

            Si apenas tienes la vida de un niño ¿presumirás caminar sin apoyo? "Ay del que está solo, dice el Eclesiástico, porque si cae no tiene quien le levante”. En este mismo concepto abunda el B. Avila: "El que a solas cae, a solas se está caído y tiene en poco su alma, pues de sí solo la fía. Pues no temes caer a solas, ¿Cómo presumes de levantarte a solas? Mira que más pueden dos juntos que uno solo".

 

Busca, pues, a un sacerdote sabio, prudente, celoso y caritativo, como dice el P. Ripalda. Pero no seas demasiado exigente, porque si reparas mucho en defectos, te lo habrá de mandar el Señor del cielo. Después de pedirla a Dios con insistencia, búscalo; y si no encuentras el ideal que tú deseas, declárate al más aceptable; pero sin Director no vivas. Dios premiará tu buena voluntad poniendo en su boca el consejo que tú necesitas y él nunca pensó; y te estimulará a la conquista de un puesto por el que quizá nunca se esforzó.

 

No te quejes de que no hay directores espirituales, porque en realidad de verdad escasean más los dirigidos. Son muy pocos los que eficazmente desean ser mejores.

Por tanto, sea tu primera condición de dirigido, querer. Si no estás decidido a formar en las filas de la vanguardia de cristiandad, perderás el tiempo y lo harás perder. Tu segunda cualidad sea plaza confiada, para descubrirle tu conciencia, como dice el P. Avila: "No le escondáis cosa buena ni mala; la buena para que la examine, y os avise; y la mala para que la corrija”. Por último has de ser muy dócil en seguir sus consejos al pie de la letra, pues quien a él escucha a Jesús escucha.

 

En una palabra, sé tú buen dirigido, y el señor te dará un Director

 

Tuyo affmo. en Cristo,

 

Diego Hernández, Pbro


 

“CONQUISTA”

Periódico de la Juventud de Acción Católica de la Diócesis de Cartagena (Murcia)

Nº 63 Noviembre de 1950

 

 

 

TUS NAVIDADES

 

Carísimo en Cristo: Dudarías del cariño que te profeso al llegase el día 25 y entre las muchas felicitaciones que has de recibir encontrases la mía. Pero no ha de ser así. Te felicito, y no con tarjeta de cumplimiento, sino con esta carta de padre y amigo.

 

¿Quieres merecer y sentir la alegría de las felicitaciones navideñas?. Pide a la Virgen que, por su Asunción a los cielos, este Año Santo. dé a luz a su Niño en tu alma y en tu Centro.

 

EN TU ALMA. ‑ Ya sabes que la Virgen Santísima dio a luz al Cristo personal en Belén una sola vez y en un tiempo determinado, para dar al Cristo místico a todas las almas y en todos los tiempos. Las Cuevas de Belén espirituales se han de ofrecer todos los años a María para que dé a luz a su hijo. ¿Le vas a cerrar la puerta de tu corazón? ¡Cuantas veces has llamado crueles a los habitantes de Belén!

 

Por tanto, amado joven, el Nacimiento del Niño Jesús es una simple conmemoración; es una realidad en muchas almas, y debe serlo en la tuya.

 

¿Cómo ha de suceder este Nacimiento real de Cristo en tu alma en 1950? Pues mira es sobrenatural y místico; nace por la gracia santificante.

 

Cuando con las lágrimas del arrepentimiento, lavas tu alma, Jesús nace en ti. Y, como todas las gracias pasan por manos de la Virgen, como pasó la fuente de ellas, por María recibes esta gracia singularísima.

 

Pero has de procurar que el Niño te nazca con más vida y más robustez que otras veces. Me explicaré. Tu arrepentimiento ha de ser más ancho y profundo, se ha de extender a toda su vida y calar hondo en tu corazón. Y el propósito de enmienda ha de ser más firme, y llegar hasta las causas y fuentes de los pecados; ocasiones, amigos, diversiones, costumbres torcidas, tibieza, etc. Esto es nacer Cristo robusto en tu alma.

 

Y he de advertirte que el Niño nace para crecer, hasta llegar a la edad perfecta, y terminar la Obra que el Padre le encomendara.

 

Por tanto, si en ti no nace un propósito fuerte de crecer con Cristo en sabiduría y en gracia; si no estás decidido a ser cada día más puro, obediente, estudioso, mortificado y celoso hasta llegar a ser apóstol o mártir del Niño Jesús en tu corazón. La vida sin crecimiento es antinatural. La gracia, que no camina a la perfección, no se puede sostener por mucho tiempo.

EN TU CENTRO. Y tú, lleno de Cristo, serás el ángel que anuncie a los jóvenes de tu parroquia dormidos en la campiña y engolfados en sus ocupaciones terrenas, que Cristo ha nacido para ellos también. Y vendrán con sus presentes, te lo aseguro, y se llenará la cueva.

 

Cuando esto suceda, Jesús ha nacido en tu Centro.

 

Y si desde estas Navidades un grupito vivís en gracia y los círculos no se abandonan; Si se reanudan los retiros espirituales y comienzan los Cenáculos. Si los dirigentes toman con más fervor y entrega sus obligaciones. Si organizáis una buena escuela de obreros y, otras actividades se renuevan. Si crece el número de los de meditación y comunión diaria. En una palabra, si nace el espíritu de Cristo en ti y en tu Centro, el Niño Jesús os ha nacido.

 

¡Ah! Y no seas Herodes, que apenas te nace el Niño de los buenos propósitos, ya lo buscas para matarlo. Si esperas beber con desenfreno esos días, y divertirte en bailes y demás espectáculos mundanos, aunque comulgues en Nochebuena, tú eres un sayón que levanta en alto el puñal para descuartizar al Niño recién nacido.

 

La paz y felicidad de Cristo, que no es como la del mundo, te desea.

 

Tu afmo. en Cristo.

 

DIEGO HERNÁNDEZ, Pbro.


 

“CONQUISTA”

Periódico de la Juventud de Acción Católica de la Diócesis de Cartagena (Murcia)

Nº 64 ENERO DE 1951

 

 

TU VOCACIÓN

 

Muy estimado en Jesús: Te veo unos días cabizbajo e inquieto. Ni te das de lleno a tu Centro y a tus jóvenes; ni creo que gozas con lo que en el mundo antes te entretenia.

 

Es que ¿no satisface las ansias de tu alma el ideal de bautizado y apóstol, a secas? ¿Es pequeño el campo de la Juventud para tus sueños? ¿No das por bien empleada una vida consagrada a la noble empresa de constituir la vanguardia de cristiandad, o una minoría selecta, como quieras, luchando de soldado raso, cuerpo a cuerpo, con tus hermanos? ¿Hacerte todo para todos, a lo San Pablo, para ganarlos a todos para Cristo, te parece un papel vulgar en el mundo, y un camino estrecho y rastrero para tus vuelos de águila?

 

Créeme. Tenía ganas de aclararte conceptos y llevar paz a tu espíritu.

 

Esperaba la hora de tu entrega. Llegó, y tu mirada descubre de nuevo otro horizonte: el Seminario o el Claustro. Por eso veo que no trabajas con entusiasmo, como quien realiza un ideal y cumple una vocación. Y, claro... la masa no entra, no. No hay quien la trabaje. Convéncete.

 

Como puedes suponer, no es mi intento torcer tu camino, ni cerrar tus oídos a nuevas llamadas de Dios. Esto sería impío, ¿verdad?

 

Pero has de distinguir con claridad entre llamada de Dios al Seminario o al claustro, y el perfecto cumplimiento de la vocación a la santidad y al apostolado que se te confirió con el Santo Bautismo.

 

No son señales exclusivas de vocación sacerdotal el querer hacer oración; apartarte más del mundo, y sentir impulsos de gastar tu vida totalmente en bien de tus hermanos. Y es que te has formado el concepto erróneo de que, si vives en el mundo, no puedes pasar sin cine, ni fútbol, o sin gustar al menos los sabores terrenos que se perciben, sin pecar, todos los que llevan chaqueta. Como si el ideal de un joven de Acción Católica se lograse plenamente con no pecar mortalmente. Actualmente ves como un imposible hacer una hora de meditación; ofrecer con voto tu castidad y aun virginidad, para poder entregarte más desembarazado a Ion jóvenes; dividir tu tiempo en dos ocupaciones nada más: tu profesión y tu apostolado...

 

A pesar de la distancia que nos separa, te veo abrir unos ojazos de sorprendido y medio asustado, y musitar entre dientes: Pues, para eso, sacerdote.

 

No, hermano, no. Para mí y para muchos sacerdotes quisiera yo ese plan de vida.

 

Quien cumpla eso, aspirará a ser un cristiano perfecto, nada más; no sacerdote.

 

Y como me figuro que el tema te interesa, volveremos sobre el mismo, pues se queda muy en el aire. Hemos de reforzar sus cimientos.

 

Tuyo afmo. en Jesús.

 

DIEGO HERNÁNDEZ, Pbro


 

“CONQUISTA”

Periódico de la Juventud de Acción Católica de la Diócesis de Cartagena (Murcia)

Nº 65 – Febrero de 1951

 

 

 

TU VOCACIÓN

 

Carísimo en Cristo. El apostolado Seglar, practicado con entrega total, como vocación se impone en estos tiempos ante la apostasía de la masa cristiana ¡Cómo sentimos los sacerdotes, con cura de almas, la falta de seglares de ambos sexos, que hubiesen encontrado su vocación en la parroquia, y plenamente satisfechos de esta elección divina «prontos a la voz de la Jerarquía", es frase de Pío XI « de tal modo ofreciese a ésta sus servicios, que orando, sacrificándose y colaborando activamente contribuyesen en gran manera al incremento de la fe católica y a la cristiana enmienda de las costumbres"

 

Y esto, querido joven, no para vivirlo de un modo transitorio de paso a otra cosa, sino para morir en el cumplimiento de esa vocación como el religioso o el sacerdote en la suya.

 

A este género de vida no le falta la aprobación divina.

 

El Señor te señaló con el carácter de santo y apóstol en el Bautismo, confiriéndote la dignidad de hijo suyo. Es como tu ordenación, en que se te concedió la dignidad y el poder. Después la Jerarquía ratifica esa vocación de Dios con su llamamiento a la Acción Católica, injertándote en sí, dándote parte en su misma misión apostólica, concretando la voluntad de Dios cuando te señala el cauce y campo de tu apostolado.

 

Y con ello estás realizando tu vocación.

 

Pocas palabras dice Pío XI, pero quieren expresar el hecho más bello de que es objeto el laicado católico; a saber, su llamamiento a esta participación del Apostolado Jerárquico, que constituye una VERDADERA Y PROPIA VOCACION. No es esto Invención moderna.

 

En su Epístola a los Romanos (C, 6), va enumerando S. Pablo una lista de cristianos que, "se dedican al servicio de la Iglesia', "coadjutores suyos”, "ilustres entre los apóstoles”; seglares como tú, querido joven. Bautizados y nada más; hijos de Dios. Y para expresarlo de un modo gráfico "la quinta columna de la Iglesia" para la conquista del mundo.

 

¡Cuánta falta está haciendo esta “quinta columna ” mezclada entre la masa!

 

"Proceded, pues, queridos jóvenes, dignamente, según la vocación con que habéis sido llamados” os diré con San Pablo. Y tened fe en vuestra dignidad y responsabilidad como hijos de Dios.

 

Pío XI amaba como a las pupilas de sus ojos a ese grupo de seglares formados y puestos, incondicionalmente, a las órdenes de la Jerarquía. Pío X lo consideró como lo más necesario para la Iglesia en su tiempo. "Ya veis a qué tiempo hemos venido a parar, y qué es lo que piden como a voces... Es sumamente necesario que en estos tiempos sean todos apóstoles... que estén prontos a la voz de Jerarquía...

 

Por lo tanto, carísimo, a cambiar de ideas.

 

Charmot, en su libro "Doctrina Espiritual de los hombres de Acción", que te recomiendo vivamente, dice que, “sería un sofisma creer que todo el que no puede personalmente llegar a cierta santidad... El Santo Padre el Papa Pío XI, ha cortado de raíz, por decirlo así, al fundar la Acción Católica, la ilusión pesimista de los cristianos del mundo. Pues la Acción Católica es a la vez un llamamiento al apostolado y un  llamamiento a la santidad".

 

Basta lo dicho para que reflexiones y te lances en cuerpo y alma a una vida santa y apostólica en tu parroquia, empleando en ella todo el tiempo que te sobre de tu profesión y tus quehaceres; y nuevos días de gloria amanecerán para la Iglesia.

 

Así lo pide al Señor tu afectísimo en Cristo,

 

DIEGO HERNANDEZ GONZALEZ,

 

Presbítero


 

“CONQUISTA”

Periódico de la Juventud de Acción Católica de la Diócesis de Cartagena (Murcia)

Nº 66 de Marzo de 1951

 

 

 

TU PASIÓN

 

Carísimo en Cristo: Al llegar este santo tiempo, se estremecen nuestros corazones de pena, sintiendo con la Iglesia los sufrimientos de Cristo en su Pasión.

 

Cuando pase la procesión frente a ti, mírale, llora y no te hartes de sentir las penas del mejor Hijo de los hombres. Pero no olvides esto que te voy a decir:

 

La Pasión de Jesús, con ser tan cruel, no está completa. Le falta algo.

 

Pero, ¿es posible?... ¡Agonías del Huerto, noche de improperios, azotes, tribunales, vía dolorosa, Calvario! ¿Todavía más?

 

Si, en Cristo no quedó parte sana. Pero tú estás entero, sin tocar. Y tú eres Cristo, en frase de San Agustín. Luego le falta, amado joven, tu Pasión. San Pablo te lo advierte (Colos I, 24): "estoy cumpliendo en mi carne lo que resta que padecer a Cristo en pro de su Cuerpo, el cual es la Iglesia". La Pasión de nuestra Cabeza fue completísima. No pudo hacer más. Pero cuando terminó aquélla, debió comenzar la de su Cuerpo Místico, que durará hasta el fin del mundo.

 

La Pasión es sustancial a la Iglesia, porque la Iglesia es Cristo Redentor, que pasa a través de los siglos. Y “sin derramamiento  de sangre no se redime ". (Hebr. 9, 22)

 

A las agonías del Huerto, le faltan las tuyas por beber el cáliz del deber hasta las heces, hasta sudar sangre, si es preciso.

 

A la bofetada del ministro lo falta que soportes tú algunas, por confesar tu fe católica.

 

A los azotes de la columna les falta que tú, amarrado a la columna del sexto Mandamiento, te disciplines y castigues con cilicios tu carne hambrienta de placer.

 

Al calvario de la vida le faltan crucifijos.

 

Cruces hay muchas, tantas cuantos hombres. Faltan católicos crucificados a la Santa Ley de Dios, a los Mandamientos de la Iglesia. FALTAN JÓVENES CRUCIFICADOS A SU CENTRO.

 

San Pablo (Colos, 3, 5), te describe tu vida dolorosa: "Mortificad los miembros del hombre terreno que hay en vosotros: la fornicación, la impureza, la abominación, las pasiones deshonestas, la concupiscencia desordenada, la avaricia” ¡Martirio blanco, Pasión callada y oculta!

 

Las grandes filas de nazarenos y masas de espectadores procesionistas componen también un Paso de Semana Santa; unos, los que cumplen lo de San Pablo, son Cristo paciente; otros, con sus vidas, judíos escarnecedores.

 

¿Qué Puesto ocupas tú en ese Paso?

 

Tuyo affmo., en cristo,

 

Diego Hernández González

(Presbítero)


 

“CONQUISTA”

Periódico de la Juventud de Acción Católica de la Diócesis de Cartagena (Murcia)

Nº 67 – Abril de 1951

 

 

 

TU CENTRO

 

Carísimo en Cristo: En Tomás incrédulo, y en los discípulos de Emaús, desengañados, veo retratados a             muchos jóvenes que, por cometer el mismo pecado, pierden la fe en la Asociación, y hasta dudan de Jesús. Son los desamorados del Centro, los que no frecuentan la convivencia de los demás.

 

 

Entiendo aquí por Centro las cuatro paredes y el techo que os cobija; donde puede y debe haber algunos juegos, un ping pong, el periódico mural, la biblioteca, unas mesas y sillas y sobre todo los hermanos de ideal, con los que has de preferir tus expansiones y solaces.

 

Es sumamente formativa la visita diaria, si es posible, a tu Centro, a ver la insignia enorme que os preside, a leer los avisos del secretario o tesorero, alguna consigna, a jugarte una partida, a discutir qué equipo jugó mejor el domingo, a dar un vistazo a "Signo” y "Conquista"... ¡Si conocieses el bien que esta convivencia reporta a tu alma!

 

Centro, que no se abre todas las noches, y donde no se oye alguna canción, risotada, discusión o alboroto juvenil está en el artículo de la muerte. Por lo menos su vida será tan vigorosa como la de un tuberculoso.

 

‑¿Que no necesitas estos roces para seguir enamorado de la A. C. y hasta para conservarte en gracia? Te equivocas. Como Tomás te enfriarás, y hasta dudarás de la fe. Claro, “no estaba con ellos" (J. 20, 24), y se endureció como una piedra.

 

‑Es que nos aburrimos. No hay un Juego, no hay mesas; las sillas están desvencijadas...

 

Pero, si no vas, ¿cómo sentirás la necesidad de sacrificarte por mejorar tu Centro, y hacer agradable la estancia en él? Mientras das quizás tu cuota para el club deportivo, o para el casino ¿serás un tacaño mayúsculo para tu Centro?

 

Así, no vamos a ninguna parte, ni tomará personalidad el Centro en la población.

 

El Santo Evangelio te lo dice: "Todo reino dividido contra sí mismo, será desolado" (Mat. 12, 26) Si vas al Centro porque te han citado, y de cumplimiento, te faltará espontaneidad, y el aburrimiento se apoderará de ti.

 

Dios bendice vuestras convivencias, y Jesús se hallará entre vosotros: "porque donde hay dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo" (Mat. 18, 19).

 

Jesús estará entre vosotros levantando con su soplo divino la llama del fuego apostólico, inspirándonos proyectos de, apostolado, inundándonos de una alegría sana, e inyectándoos cariño y entusiasmo por la Obra.

 

¡Y de cuántos peligros os libraréis! El demonio os tendrá miedo, como dice el B. Ávila a S. Juan de Dios: "hagámonos a una y veréis cómo el demonio huye; que por eso el demonio hace como el lobo para matar a la oveja, que primero la hace apartar de la compañía de las otras, y a la sola pronto la apresa".

 

Sencillamente, joven. Hay que imponerse la obligación de pasar algunas veces a la semana por el Centro. El roce engendra el cariño.‑Tuyo affmo. en Cristo Diego Hernández, Pbro.


 

“CONQUISTA”

Periódico de la Juventud de Acción Católica de la Diócesis de Cartagena (Murcia)

Nº 68 – Junio de 1951

 

 

 

La Esclavitud Mariana, camino fácil de perfección

 

Carísimos en Cristo ya sé que durante este mes de mayo eres muy diligente y fervoroso para honrar a la Santísima Virgen. Pero me temo que, por no conocer otra cosa, tu devoción sea un poco superficial, consistentes más en prácticas momentáneas y extensas que en un estado de vida, no a ratos, sino tan íntima y continua como las palpitaciones de tu corazón. La Santa Esclavitud, es ese estado de vida en el que debes entrar, si deseas honrar a María con una devoción verdadera.

 

Has de considerar a la Santísima Virgen, a imitación de Jesús, como un molde, en el que te has de vaciar por medio de una consagración total, concediéndole entero y pleno derecho de disponer de ti y de todo cuanto te pertenece.

 

Del mismo modo que un niño, durante sus nueve meses primeros, vive en una total dependencia, sumisión y necesidad absoluta de su madre, así tú, tan niño en la vida espiritual, te has de internar en María, procurando vivir y sentir tu dependencia y necesidad que tienes de Ella en el orden espiritual para formarte santo, como en Ella se formó Jesús.

 

Este hijo, que así se esclaviza a su Madre, no pierde la dignidad de hijo; antes bien la perfecciona y la asegura. Este hijo que no quiere emanciparse nunca de su Madre, temiendo perder la vida o llevarla muy débil, llegará con más seguridad y facilidad a la mayoría de edad en la virtud.

 

La práctica diaria, supuesta esta consagración, consiste en hacer todas las cosas por María, con María, en María y para María.

 

Por María: Dios vino a nosotros por Jesús y por María. Y nosotros debemos ir a Dios por María y por Jesús. Envía siempre tus oraciones y obras al Padre por Jesús, pero poniéndolas primeramente en las manos de María.

 

Con María: Vivir constantemente en la presencia de María, obrar junto a ella, imitando en todo momento su conducta.

 

En María: Como el niño de corta edad en los brazos de  su madre, debes hacerlo todo en los de María. Sea María la atmósfera que respiras, y su Corazón el ascensor en que, te encierres.

 

Para María: Hacerlo todo para la gloria y provecho de María, teniendo en cuenta que Ella no se queda con nada, sino que lo quiere para ofrecerlo puro y limpio a Dios.

 

Como comprenderás, en una carta no te puedo ser más explícito; pide al señor Rector del Seminario Mayor el folleto que han editado, y con él te bastará para completar tus ideas sobre la Santa Esclavitud Mariana, que te ha de levantar en poco tiempo a gran perfección.

 

Con la esperanza de contarte entre los esclavos de la Señora, queda tuyo affmo. en Cristo.

 

DIEGO HERNÁNDEZ

Pbro.

Oración de intercesión

Dios misericordioso,

que en tu siervo Diego, sacerdote,

nos has dejado claro ejemplo

de amor a Jesucristo y a la Iglesia,

trabajando sin descanso

por la santificación de las almas:

te rogamos que, si es voluntad tuya,

sea reconocida ante el mundo su santidad

y me concedas por su intercesión el favor

que tanto espero de tu mano providente.

Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

 

(Padre Nuestro, Ave María y Gloria)

 

(Para uso privado) Con licencia eclesiástica.

 

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