Siervo de Dios DIEGO HERNÁNDEZ GONZÁLEZ Sacerdote diocesano
Siervo de DiosDIEGO HERNÁNDEZ GONZÁLEZSacerdote diocesano

Párroco

 

Ordenado presbítero en Barcelona el día 9 de junio de 1940 por Monseñor D. Miguel de los Santos Díaz y Gómara, obispo de Murcia y administrador de la archidiócesis de Barcelona. Celebró su primera Misa solemne el día 29 de junio de 1940, solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, en la iglesia parroquial de la Purísima de su pueblo natal. Muy devoto del Sagrado Corazón escribió en su estampa recordatorio: "Daré a los sacerdotes la gracia de mover los corazones mas endurecidos".

 

Sus primeros nombramientos u oficios pastorales fueron: coadjutor de la Parroquia de Santiago de Jumilla (Murcia), a los pocos meses fue nombrado Capellán de Coro de la Parroquia San Patricio de Lorca (Murcia) y después coadjutor de la Parroquia de S. Mateo de Lorca (Murcia); compaginó el anterior trabajo con el cumplimiento del servicio militar obligatorio, actuando como capellán en el Regimiento de Artillería "Mallorca 13". Durante esta época ejerció como consiliario de la Acción Católica masculina.

 

Párroco de Ntra. Sra. de la Asunción de Fuensanta de Lorca (Murcia) y de San Antonio de Pradico,

 

Los Morotes y Tirieza (Murcia) el día 2 de enero de 1942. Durante un año aproximadamente, atendió también (16 de enero de 1942) el cuidado de unos campos cercanos denominados Santa Gertrudis de Marchena y Aguaderas. Gentes sencillas y pobres económicamente, pero de gran bondad natural y buen espíritu religioso. Trabajó con entusiasmo y tesón cultivando su parcela en todos los aspectos, tanto espiritual como materialmente, “allí en la parroquia no se quedaba nadie sin comer a sabiendas de D. Diego”. Vivió amando y sacrificándose por todos, siempre irradiando alegría. En este tiempo también fue llamado con frecuencia por el Consejo Diocesano de la Acción Católica para dar Ejercicios Espirituales, retiros y charlas a los jóvenes. Por esta época conoció al P. José Soto al que trató durante años.

 

 

Párroco de Santa María de Villena, aunque de la provincia de Alicante, pertenecía a la diócesis de Murcia y a esta ciudad llegó para asumir el oficio de pastor el 4 de marzo de 1949. La gente, al verle con el rostro tostado por el sol y algo estropeado físicamente, un día dijeron a su hermana Pura: "cuando llegó D. Diego decíamos -este cura parece un pastor-, pero cuando le oímos hablar cambiamos de opinión diciendo -¡vaya un pastor! No del campo, sino de las almas-". Venían de otras parroquias a oír sus homilías, formó la Acción Católica con sus cuatro ramas, la Adoración Nocturna, grupos catequéticos... Fue nombrado Consiliario de la Acción Católica del centro interparroquial de Villena el día 13 de junio de 1949. A los jóvenes los reunía en lo que llamaba “cenáculos”, grupos de profundización del Evangelio donde se entrelazaban el estudio, la oración, el apostolado y la caridad. Se destacó por su dedicación a los pobres, procurándoles comida, ropa... Incluso aún se oye decir: "D. Diego se quitó su propia camisa para poder amortajar a mi padre". En el Asilo de las Hermanitas de ancianos desamparados desempeñó su labor de asistencia a los pobres y su dedicación al cultivo de la vida espiritual sobre todo mediante Ejercicios Espirituales y retiros. Su celo por los sacerdotes le llevaba a realizar convivencias en el Santuario de la Virgen de las Virtudes de la misma ciudad o en lugares de alrededor. Su casa, la cual siempre estaba dispuesta para acoger a cualquier sacerdote, fue convictorio de sacerdotes jóvenes que trabajaban por aquellas parroquias. También aquí fue tomado como director espiritual por muchas almas. Su vida sacerdotal de oración, penitencia, Sagrario, de predicación bien preparada y sobre todo de buen ejemplo llevó a muchos a decir: “como éste hay pocos” y "D. Diego practicó todas las obras de misericordia".

 

 

 

      “Cuando me enteré de su traslado le dije: ¡qué solos nos deja usted Padre, cuánto le vamos a echar de menos! Y él me dijo: ¿cómo te atreves a decir que estáis solos si constantemente tienes a Jesucristo en el Sagrario?”.

 

 

 

Dimensión misionera

 

 

 

“La tierra es chica para los que aman a Dios”.

 

 

 

La dimensión misionera siempre estuvo presente en el corazón sacerdotal de quien deseó “tener mil millones de lenguas para anunciar por todas partes quién es Jesucristo”. En mayo  de 1946 le proponen ir a Nicaragua de Padre espiritual de un Seminario, no llegó a realizarse, pero no se cansó de “pedir al Señor esta gracia: celo y comezón interior, avaricia por predicar el Evangelio”  y de alentar la vida apostólica y misionera. Cualquier circunstancia hacía prender sus deseos misioneros: “al recibir la postal me da ansias de volar hacia aquellas palmeras, y gritar que amen al Señor”. Esta es su única motivación misionera, el amor: «Créame –dice a una religiosa que marchaba a América- le tengo envidia porque puede dar esa prueba de amor a Cristo».


Oración de intercesión

Dios misericordioso,

que en tu siervo Diego, sacerdote,

nos has dejado claro ejemplo

de amor a Jesucristo y a la Iglesia,

trabajando sin descanso

por la santificación de las almas:

te rogamos que, si es voluntad tuya,

sea reconocida ante el mundo su santidad

y me concedas por su intercesión el favor

que tanto espero de tu mano providente.

Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

 

(Padre Nuestro, Ave María y Gloria)

 

(Para uso privado) Con licencia eclesiástica.

 

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